Un emotivo e intenso despliegue de auxilio tuvo lugar en el municipio de Apodaca, Nuevo León, luego de que elementos policiacos lograran el exitoso rescate de “Lobita”, una perrita de edad avanzada que cayó accidentalmente al fondo de un canal de aguas negras. La oportuna intervención de las autoridades locales evitó que la situación se transformara en una tragedia para una familia de la colonia Paseos de Santa Rosa.
Los hechos se desencadenaron mientras oficiales de la Guardia de Proximidad de Apodaca realizaban sus habituales recorridos de vigilancia y prevención del delito sobre el bulevar Humberto Ramos. Al llegar al tramo comprendido entre las calles Faisán y Tórtola, los uniformados fueron abordados de manera intempestiva por una mujer visiblemente angustiada, quien solicitó su apoyo urgente tras explicarles que su mascota, una canina de 16 años, se encontraba atrapada en el fondo del arroyo cercano y no encontraban la forma de sacarla.

Complicaciones en el terreno de juego
Al aproximarse de inmediato al sitio señalado, los policías municipales confirmaron la gravedad de la situación. Al interior del cauce no solo se encontraba el animal, sino también su propietario, un hombre que en su desesperación había descendido por su propia cuenta para intentar sostener a la perrita. Sin embargo, debido a las condiciones adversas del terreno, el ciudadano se encontraba atrapado y sin la fuerza suficiente para ascender con la mascota a la superficie.
Las labores de extracción representaron un reto técnico considerable para los uniformados debido a la geografía del lugar. Las orillas del canal presentaban una inestabilidad notable, con superficies sumamente resbaladizas debido a la humedad y el lodo, sumado a una densa vegetación que obstruía el paso y limitaba el campo de movimiento. Asimismo, la pronunciada profundidad de la ribera obligó a los elementos de seguridad a extremar precauciones para ejecutar la maniobra de forma coordinada, cuidando la integridad de todas las partes involucradas.
Una correa de remolque directo a la seguridad
Para resolver el problema sin causar daño físico a la longeva mascota, los oficiales implementaron una ingeniosa estrategia utilizando una correa de remolque vehicular. Formando una cadena de apoyo humano entre los propios policías, aseguraron con cuidado el cuerpo de “Lobita” y comenzaron a jalarla de manera firme y pausada hacia la parte alta del camellón, logrando ponerla a salvo sobre el pavimento.
Segundos después, los agentes extendieron el apoyo al dueño del can, ayudándolo a escalar la resbaladiza pared del arroyo hasta que estuvo completamente fuera de peligro. Una vez que el susto pasó y se verificó que el animal no presentaba heridas de consideración, tanto “Lobita” como sus propietarios fueron abordados a una unidad oficial de la corporación para ser trasladados de forma segura hasta las puertas de su domicilio, ubicado a unas cuantas calles del lugar del incidente. El exitoso operativo dejó en claro la importancia de la proximidad social ante cualquier tipo de emergencia comunitaria.
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