Mientras febrero avanza con mañanas frías y frentes fríos activos en buena parte del país, los modelos meteorológicos ya comienzan a mirar hacia el otro extremo del calendario. Aunque el invierno aún no se despide por completo, los análisis más recientes advierten que el calor en 2026 podría adelantarse y presentarse con mayor intensidad.
Las proyecciones climáticas indican que México podría enfrentar una de sus temporadas de calor más severas en años recientes. No se trata solo de días calurosos aislados, sino de un periodo prolongado con temperaturas por encima del promedio histórico, lo que encendió alertas entre especialistas y centros de monitoreo climático.

Este escenario no surge de la nada. Forma parte de una tendencia global que muestra cómo el planeta continúa calentándose a un ritmo acelerado. En ese contexto, México se perfila como uno de los países donde el impacto del calor extremo podría sentirse con mayor fuerza, especialmente en regiones ya acostumbradas a temperaturas elevadas.
El Calor En 2026 Bajo La Lupa Climática
A nivel global, los análisis científicos colocan al 2026 muy cerca de un umbral crítico. Las estimaciones apuntan a que la temperatura promedio del planeta podría ubicarse alrededor de 1.46 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Incluso, algunos modelos advierten que podría alcanzarse un pico de hasta 1.58 grados.
De confirmarse este escenario, el 2026 se convertiría en el cuarto año consecutivo con temperaturas globales superiores a los 1.4 grados. Para los expertos, esta secuencia de años cada vez más cálidos refleja la velocidad con la que el cambio climático avanza, incluso más rápido de lo previsto en décadas anteriores.
El doctor Nick Dunstone, investigador del Met Office, ha señalado que estas proyecciones muestran lo cerca que se encuentra el planeta del límite crítico establecido en el Acuerdo de París. Superar esa barrera no es solo una cifra simbólica, sino un punto de inflexión con consecuencias reales.
En este contexto global, México no queda al margen. Las condiciones climáticas del país, sumadas a su ubicación geográfica, lo hacen especialmente vulnerable a olas de calor más intensas y prolongadas durante los próximos años.
Qué Implica Rebasar El Límite Del Calor En 2026
Superar la barrera de 1.5 grados Celsius implica mucho más que un aumento en el termómetro. Cada fracción adicional de calentamiento incrementa la probabilidad de fenómenos extremos que afectan directamente la vida cotidiana.
Entre los principales riesgos se encuentran tormentas más intensas, sequías prolongadas e inundaciones atípicas. Estos eventos no solo dañan infraestructura, sino que también presionan sistemas de agua, energía y producción de alimentos, especialmente en países con alta variabilidad climática.
Otro de los impactos más delicados es el deterioro de los ecosistemas. Bosques, selvas y cuerpos de agua enfrentan estrés térmico constante, lo que puede provocar daños irreversibles en la biodiversidad. La pérdida de especies y el desequilibrio ambiental se convierten en efectos colaterales del calor extremo.
Además, los expertos advierten que las estrategias de adaptación actuales podrían no ser suficientes. Comunidades enteras podrían enfrentar dificultades para ajustarse a la intensidad del calor y a la frecuencia de los desastres naturales, sobre todo en zonas rurales o con infraestructura limitada.

Cuándo Y Dónde Se Sentirá Más El Calor
A diferencia de otras regiones del mundo, en México el periodo más sofocante no coincide con el verano, sino con la primavera. De acuerdo con los pronósticos, la temporada de calor en 2026 comenzará formalmente hacia finales de marzo y se extenderá durante abril y mayo.
El punto máximo de temperaturas se espera en el quinto mes del año. En ese periodo, diversas regiones del país podrían superar los 40 grados Celsius, con sensaciones térmicas aún más elevadas debido a la humedad y a la falta de lluvias.
Las zonas del norte del país aparecen entre las más vulnerables. Estados con climas áridos o semiáridos podrían experimentar olas de calor más largas y frecuentes que en años anteriores. A esto se suman las zonas costeras, donde la combinación de calor y humedad incrementa el riesgo para la salud.
En ciudades densamente pobladas, el fenómeno de isla de calor urbana también juega un papel importante. El concreto, el asfalto y la escasez de áreas verdes intensifican la temperatura, haciendo que las jornadas de calor extremo sean más difíciles de sobrellevar.
Un Escenario Que Exige Preparación
Aunque las proyecciones aún pueden ajustarse conforme avance el año, los especialistas coinciden en que el 2026 será un periodo clave para observar cómo responde el país ante temperaturas cada vez más altas. La anticipación se vuelve fundamental para reducir riesgos.
Autoridades y población enfrentan el reto de adaptarse a una temporada de calor más intensa. Esto incluye desde campañas de prevención por golpes de calor hasta ajustes en el consumo de agua y energía eléctrica durante los meses críticos.
El calor extremo ya no es un evento aislado ni excepcional. Se perfila como una constante dentro del nuevo panorama climático. Entender este escenario permite dimensionar que el cambio climático no es una amenaza futura, sino una realidad que comienza a sentirse con mayor claridad.
En ese sentido, la temporada de calor en 2026 podría convertirse en un punto de referencia. No solo por las temperaturas récord, sino por la urgencia de tomar decisiones que permitan enfrentar un entorno cada vez más caliente y desafiante.

